| DEVORADOR DE CURVAS |
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Antes
de probar por primera vez el nuevo León no tenía duda de que me
iba a encontrar un compacto deportivo y que destacaría por su comportamiento,
pero mis prejuicios se han quedado cortos. Es una máquina devoradora de
curvas, posee una estabilidad impresionante y tiene una conducción tan
precisa como predecible. El nuevo León ya está aquí para
comérselos a todos.
Impactante. Más que por las notables
prestaciones de su motor -en teoría un descafeinado sobre la base del que
equipa el Golf
GTI- por las aptitudes del bastidor. Pese a compartir todos los componentes
básicos con todos los compactos del Grupo VW-Audi, que no son precisamente
pocos, el León parece proceder de otro planeta. La agilidad del
nuevo Seat está por encima de todo lo visto hasta ahora en la categoría
compacta, y la motricidad con que el tren delantero obsequia al conductor
al apurar el acelerador a las salidas de cualquier tipo de curva hace dudar momentáneamente
sobre su tipo de tracción. Para disfrutar de este motor habrá que
esperar hasta septiembre, pero la puesta a punto del TDI de 140 caballos que estos
días llega a los concesionarios es muy similar.Ligero, intuitivo,
siempre inmediato respondiendo al volante
Una delicia que sin duda conquistará
el corazón de los automovilistas que llevan dentro un pequeño piloto.
El motor da más de lo que parece, algo a lo que ayuda mucho el desarrollo
de la caja manual de seis velocidades, pues no es muy común entre la competencia
que puedas llegar al corte en la marcha más larga, y salvo detalles menores
que repasaremos más adelante, resulta demasiado puntilloso valorar su comportamiento
desde un punto de vista deportivo por debajo del sobresaliente. ¿Queda
claro?
Carlos Lera, Autocity
23 de Junio de 2005
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